sábado, 12 de agosto de 2017

Atrapado,
en un mundo de sombras
tengo miedo
a veces, incluso tiemblo.

Entonces aparece ella
con su risa de hiena
y parece que hay luna llena
pues aúllo salvaje a ésta.

No sé si son lo años,
pero... me hago viejo,
sigo siendo un animal
aunque ya ni corro ni salto,
olisqueo las flores
como queriendo desentrañar su intimidad
y sólo atrapo catarros,
la humedad del rocío
que se me mete por el hocico.

Se me revuelve el estómago
cuando pienso en aquello tiempos,
momento de locura
de la mano de Dios aplastando sus criaturas
y luchar, en pos de una imposible victoria,
hay quien se cree héroe,
yo, más allá,
ni lucho ni camino
tampoco busco,
no es que me regodee en la antigua gloria,
mis manos aplastaron a mi enemigos.

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